Cuando se llega a la edad de los “tas”, es decir, los treinta, los cuarenta, los cincuenta, sesenta, los ochenta, uno de los efectos que tiene el paso del tiempo sobre el cuerpo humano es, irreversiblemente, la pérdida de masa muscular. Por ejemplo, si a cualquier edad nos ponen un yeso por alguna lesión, en automático dejamos de mover los músculos de la parte afectada. Y si nos quedáramos con el yeso un par de semanas, entonces la pérdida de músculo del área lesionada sería en promedio de 20 por ciento. Necesitaríamos aproximadamente tres meses de ejercicios dirigidos y especializados para recuperar nuestro anterior volumen muscular.

Esa es justamente la razón por la cual la mayoría de las personas que son operadas o tienen lesiones que requieren de yeso, retardan su convalecencia o de plano nunca llegan a recuperarse, pues no reactivan ni fortalecen adecuadamente sus músculo averiados e inmóviles después de tener una lesión. Si nos interesa tener calidad de vida, jamás debemos olvidar que uno de los sistemas que más rápidamente se deteriora y atrofia cuando envejecemos, sino lo movilizamos y le damos mantenimiento, es el tejido muscular.

En una investigación realizada con 20 adultos mayores, se comprobó que la masa muscular del muslo no estaba relacionada sólo con medirlo con una cinta métrica, sino con la medida del pliegue cutáneo, lo cual se confirmó con un estudio de resonancia magnética. Por otro lado, las personas que padecen de una enfermedad pulmonar están condenados a sufrir la disminución de su volumen muscular, simplemente por el hecho de estar enfermos de los pulmones.

Los pacientes adultos fácilmente pueden ver aminorada su masa y fuerza musculares, durante los periodos en los que se enferman y al recuperarse de la enfermedad. A menos que se reactiven, se rehabiliten y se fortalezcan con regularidad, se les dificultará moverse, valerse por sí mismos y ser independientes.

La mejor metodología y sistema para conocer nuestro volumen muscular, aunque todavía tienen un elevado costo económico, sigue siendo el estudio de análisis de los músculos de nuestro cuerpo a través de la resonancia magnética.

Como seres humanos, lo que debemos defender, preservar y asegurar a lo largo de nuestra vida es nuestra independencia, autonomía y capacidad de traslación, lo cual significa poder caminar, correr, andar en bicicleta, etcétera; en pocas palabras, desplazarnos por nosotros mismos.

Un consejo para estar fuerte, como un árbol, es realizar ejercicio de fuerza muscular por lo menos tres veces por semana, como levantar pesas o hacer ejercicios que incluyan pesas. Otra sugerencia que no deberían echar en saco roto es fortalecer las piernas: caminar en forma cotidiana usando polainas de 500 gramos o de un kilogramo. Con este insignificante aditamento tendremos al mismo tiempo fuerza, condición física y una dosis de buen humor.

Una idea en “Cómo evitar la pérdida muscular”

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